Soldado Urbano – Regresa

Desde hace unos cuantos días, meses, horas, segundos… ya no recuerda… pero da igual… se ha encontrado pensando en lo mismo. Intenta olvidarlo, pero la idea de fugarse vuelve incansable a su cabeza. Sopesa los beneficios y riesgos, sopesa los kilos de «extrañar» que tendrá que soportar, los litros de abrazos y besos… piensa en el sol, la arena, la libertad, pero sobre todo piensa en el descanso de su cabeza. Este período de lucha e inseguridades lo ha dejado agotado. La necesidad de los honores de terceros lo somete. Lo reconoce, se castiga, se recuerda, se mira… pero vuelve a caer. Cada vez va con paso más firme, con menos paciencia y con más crueldad consigo mismo. Busca el sabotaje de su corazón ante cualquier acontecimiento, por temor, puro temor, a no estar preparado para la derrota, para el abandono. Entonces viene la idea de la arena en los pies, de caminar descalzo, de no llevar fusil ni casco, de caminar desnudo sin miedo a sí mismo, sin espejo ni peines, sin idiomas ni retos. Sin sentir que necesita aparentar valentía y lucidez, inteligencia y buen gusto… con el único fin de caminar bajo el sol y sobre la arena. Con el fin de recordar quien era cuando caminaba por la playa… cuando se conocía un poco menos, se juzgaba menos y se quería más.

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